Reporte sobre "El beso de Judas" de Joan Fontcuberta - Capítulo 2

Elogio del vampiro

Este libro me maltripea mucho. Realmente nunca me habían importado los reflejos de los espejos, realmente no piensas si ese reflejo es real o no. Simplemente te limitas a verlo y a ocuparlo para maquillarte o equis cosa. Nunca vemos nuestra propia cara mas que en otra superficie, reflejos que hasta donde yo se son inciertos.

No se si esté muy fumado o no pensar que existe algo que va mas allá del espejo, como si existiera un otro lado lleno de cosas al revés. Tengo claro que nada nunca va a poder expresarnos lo que es real porque no hay nada verdaderamente real. No se si existo yo o si soy el producto de el sueño de alguna otra persona o entidad. Nada es verdad más que la muerte, en donde tu corazón deja de latir y tu cerebro de funcionar sin mandar conexiones eléctricas.

Los reflejos no son realidades pero lo físico tampoco lo es hasta cierto punto. Puedo caer en el mito de la caverna de Platón por donde sea que le intente dar vueltas a este asunto, pero no lo haré porque no me interesa lo que es real. Este momento está ocurriendo y yo tengo las sensaciones a flor de piel, sin importar que sea o no una simulación, la vida/ esto, no se detiene y no lo hará.

En esta realidad en la que me tocó vivir quizá pueda dirigirla hacia donde yo quiera, no lo se. Lo averiguaremos conforme pase el tiempo.

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