Reporte “El beso de judas” de Joan Fontcuberta - Capítulo 4


Ojalá no existieran los estereotipos o si no existiera esa opción, ojalá fueran más fácil de seguir. Ya he perdido la cuenta de las veces en que me he mirado al espejo y he odiado cada rincón de mi cuerpo por no ser "suficientemente estético". Recorrer cada uno de los contornos y encontrarse una piel rasposa y con lonjitas, con cicatrices de guerra que ha sufrido mi cuerpo tanto en el exterior de éste como en el interior.

Aún los número me asustan, quizá fueron demasiadas calorías o quizá fueron pocas, sino como bien voy a ganar peso, sino sigo una dieta específica voy a ganar peso; sino hago ejercicio voy a ganar peso; si hago mal los ejercicios voy a ganar peso; si respiro voy a ganar peso. No importa lo que haga o las dietas que intente porque nunca voy a ser igual de bonita que las huellas irreales que salen en todas las publicidades.

Y estoy cansada de no quererme, tengo hambre pero me digo que ya estoy muy gorda. Mi familia ya se acostumbró a verme llorar cuando hago ejercicio porque no importa cuanto tiempo esté aquí, las cosas no funcionan. He dejado de comer, he vomitado, he contado las calorías como loca.

Todo el mundo dice "venga que todo el mundo sabe que esas fotos son ficticias y retocadas", pues si todo el jodido mundo sabe que es una mentira por qué todos seguimos creyéndola. Ya basta de empezar dietas desde los quince años, ya basta de querer ser más grande y madura para tan pequeña edad, ya basta.

No le pertenezco a nadie más que a mi, me enoja y me entristece no quererme. Yo quiero ser bonita con la piel que ya habito, sin tener que cambiarle nada porque no le sobra ni le falta

Comentarios